El
jamón ibérico: un producto único
en el mundo
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El jamón ibérico de bellota es,
sin duda alguna, el mejor jamón curado
del mundo. Con el debido respeto, se puede afirmar
que no tiene nada que ver con los "prosciuttos"
italianos de Parma y San Daniele o con los franceses
de Bayona, poco curados y de sabor dulzón.
Y por supuesto, no hay ni punto de comparación
con los jamones centroeuropeos sometidos generalmente
a un proceso de ahumado.
La clave del inconfundible
sabor de los jamones ibéricos reside
en una característica genética
propia y exclusiva del cerdo ibérico:
las infiltraciones de
grasa que presenta su tejido muscular.
Por resumir, los factores
que determinan la calidad excepcional del jamón
ibérico son los siguientes:
* una
raza única -el cerdo ibérico-
distinta morfológicamente a la del cerdo
común o cerdo blanco
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* su alimentación,
a base de bellotas, que combinada con el hábito
del cerdo ibérico de recorrer grandes distancias
en busca de alimento, hace que críen menos
grasas superficiales y más grasas entreveradas.
* Las especiales condiciones
de microclima y ecosistema de la dehesa, irreproducibles
en otros lugares.
* Un proceso de elaboración
artesanal, que requiere tiempo y paciencia, y donde
el proceso del curado en secaderos naturales, junto
al posterior envejecimiento en bodega, es determinante
para el resultado final.